El don del servicio
El amor no es solo algo que sentimos. Es algo que hacemos. Cada día, en Catholic Charities, nuestros voluntarios ponen el amor en práctica a través de su…
15 de abril de 2026
El amor no es solo algo que sentimos. Es algo que hacemos. Cada día, en Catholic Charities, nuestros voluntarios ponen el amor en práctica con sus manos y sus corazones.
Caridades Católicas cuenta con voluntarios en muchos de nuestros programas. Estas personas solidarias ofrecenapoyo,orientación y compasión para colaborar en nuestras actividades diarias, aportando una contribución esencial que nos permite, juntos, satisfacer las necesidades básicas de nuestros vecinos, defender su dignidad e inspirar esperanza.
El año pasado, más de 200 voluntarios compartieron generosamente su talento y su tiempo, aportando 12 999 horas de servicio. Ofrecieron apoyo administrativo, prepararon comidas, organizaron donaciones, ayudaron en la recogida de donaciones, se ocuparon del cuidado de los niños, acompañaron a los usuarios del banco de alimentos a hacer la compra, reponían los estantes y mucho más. Su presencia permite que nuestro personal cualificado pueda seguir en primera línea, acompañando de cerca a las personas y familias que se enfrentan a situaciones difíciles.
En esencia, el voluntariado es un acto de administración. La administración se asocia a menudo con las donaciones económicas, pero es mucho más que eso. Consiste en reconocer que todo lo que tenemos es un don de Dios que se nos ha confiado para el bien de los demás, y en devolverlo en señal de gratitud. Como nos recuerda la Escritura:«Cada uno, según el don que ha recibido, póngalo al servicio de los demás, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios». 1 Pedro 4:10
No hace falta ir muy lejos para poner en práctica la administración responsable en tu propia vida. En el ámbito familiar, puede ser algo tan sencillo como dedicar tiempo a servir juntos, donar objetos, visitar a un vecino u ofrecer tus habilidades a una organización local. Cada gesto, por pequeño que sea, refleja el cuidado que nos tenemos los unos a los otros y la gratitud por los dones que se nos han concedido.